Camino Sin retorno: Cap. I : "Antes de... "

viernes, 2 de enero de 2009

- Su nombre era Juel, tenía veinticinco años, médico general, su segundo año de trabajo, con una novia de veintitrés años, que administraba una empresa, ambos estaban juntos hace cinco años, en cinco meses planeaban casarse.
El nombre de ella era Marian, vivían juntos, ella estaba muy enamorada de él, había sido su único hombre, al igual que ella para él. Estaba tan emocionados que tenían casi todo listo para su boda, solo faltaba repartir los partes.

Una semana antes del matrimonio, salieron a cenar, estaban muy ansiosos, tomaron unos tragos de más celebrando. Como Marian venía más sobria manejó, y fue lo peor.
Sufrió un fuerte mareo y se desmayó, el auto enloqueció y se voltearon; Juel salió disparado por el vidrio frontal, quedando en la mitad de la carretera, ya que venía sin cinturón. Marian quedó en el auto, el cual choco con una pandereta, luego de unos segundos explotó. Juel vio la explosión y calló inconsciente.

Despertó a la semana después, su estado había sido crítico, por lo que permaneció dormido casi la semana completa. Al despertar estaba su mejor amigo, Dan; Juel no recordaba nada, solo que había estado bebiendo con su novia.

Dan se acercó a él, triste, sin decir nada, solo mirandolo aunque rehuyendo a la vista de Juel.

-¿Cómo te sientes Ju?
-Me duele todo... ¿Qué pasó?... ¿Por qué estoy aquí?- (miraba toda la habitación).
-¿No recuerdas el accidente?
-¿acc...accidente?- (trató de recordar, y logró recordar la explosión)-¡¿Donde está Marian?!
- (Agachó la cabeza)-...
-¡¡ ¿Qué mierda pasó Dan? Donde está Marian?!
-m... mu... ¡murió en la explosión!-(miró hacia el lado sin levantar la cabeza).

Juel quedó petrificado, casi sin aliento. Dan lo trató de tranquilizar luego de unos minutos, le contó lo que había pasado, que había ocurrido hace una semana y que aún no habían querido enterrarla para que el estuviese presente.
Juel salió al par de días, enterraron los restos de Marian en la cripta familiar de él.

Al pasar los días veía a su familia extraña, estaban preocupados por Juel, ya que se pasaba casi todo el día en el trabajo, tratando de no pensar en lo ocurrido. Un fin de semana llegó un par de horas antes de lo habitual, pasó por la biblioteca de su casa y escuchó a su madre hablando con su amigo Dan, sobre Marian.

-Si Juel supiera lo de Marian se derrumbaría, no podemos decírselo.
-Tiene que saberlo, tiene derecho señora... Juel tiene que saber que Marian esperaba un hijo de el...
-Pero si Juel lo...

Sintieron un ruido y se dieron cuenta de que Juel había escuchado, el había quedado perplejo, no podía creer lo que había escuchado, un frío intenso recorrió su cuerpo, mil cosas se le pasaban por la mente, lo que no lo dejaba pensar claramente, su cuerpo no le respondía, vio pasar su vida con Marian delante de él.
Luego de unos minutos de no hacer movimientos, fue hacia Dan y lo tomó fuertemente de la camisa, furioso, no quería creer lo que había oido.

-¡¡Dime que es mentira!!... ¡¡Dime que oí mal!!- (le caían lagrimas).
-No Juel... es verdad... Marian tampoco lo sabía, lo supimos por la autopsia... tenía cuatro semanas de gestación- (miraba hacia el lado, fijamente al suelo).

Juel lo soltó y se arrodillo, cubriendo su rostro con ambas manos, llorando desconsoladamente; Dan se arrodillo en frente de él y lo abrazó también llorando. La señora los dejó solos.

La casa quedó en absoluto silencio, esa casa en la cual viviría Juel y Marian, la cual a los pocos meses, Juel vendió, intentó alejarse de todo lo que le recordaba a ella, pero al darse cuenta de que era imposible solo intento no pensar más en ello.

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