Cada uno estaba en su cuarto, Yuu con Ayu (*-*), Gami se fue a drogar a la pieza con Reita (llevaban mucho rato sin consumir xD). Takashima entró a su habitación y fue a la ventana, miró el paisaje y recordó cuando Ana le decía que si iban juntos a Chile lo llevaría a recorrer muchos lugares. Takashima sonrió de una forma amarga.
El concierto era al día siguiente, a las 7 de la tarde se abrirían las puertas. Ana estaba lista para enfrentarlo después de dos años.
Los hicieron entrar y Ana estaba en la primera fila (imaginemos que los chilenos estarán tranquilos ordenados cada uno en su asiento xD).
The Gazette entró al escenario, emocionados, Takashima tomó su posición (hasta eso se lo toma xD!), miró al primer asiento frente a él y ahí estaba ella, sorprendida de verlo, Takashima quedó perplejo.
Takashima ib a decir algo, pero Yuu tocó la primera nota y tuvieron que empezar el concierto. Al momento del descanso Takashima ordenó que le dieran un freepass a Ana, esta lo miró dudosa, pero al momento de finalizado el concierto, Ana tomó sus cosas y se dirigió al camarín de Takashima, este estaba solo con toalla (2121) la vio y sonrió emocionado, Ana lo miró dudosa y lo saludo cortésmente inclinando su cabeza, Takashima quedó sin palabras, solo se acercó y la abrazó, Ana lo alejó de inmediato, La miró con pena.
-¿Para qué me enviaste esto?... Creo que entre nosotros quedó todo claro.
-Ana.
-¿Y tu esposa?... ¿No la trajiste?-Lo miraba seriamente.
-Eres miembro del Heresy y no sabes que no me casé.
-Se sorprendió- Ya veo. Realmente he estado muy ocupada como para preocuparme de lo que pasa con ustedes, no tengo tiempo ni siquiera para ocupar un computador.
-¿Cómo se llama?... ¿Qué fue?... ¿Niño o niña?- Lo dijo un poco ilusionado.
-Se llama Yumi... Es niña.
-Pu... Puedo verla?
-¿Por qué quieres ver la hija de otro?
-Solo... me gustaría conocerla, necesito hablar contigo, no sabes las ganas de conocerla que tengo... y las ganas que he tenido todo este tiempo de volverte a ver.
Ana solo lo miró, pero luego de un momento asintió con la cabeza, le anotó su dirección en un papel y se lo dio.
-Ahí es donde vivo. Te espero mañana en la tarde.
-¡Hoy!... por favor… que sea hoy.
-…
-Por favor- u_u
-Está bien. Ven después de que termine todo esto.
-¡Gracias!- *O*!!
Takashima se fue en el furgón feliz, tarareaba y todos lo miraban como o.O?.
Ana llegó a casa, abrazó a su hija y recordó su encuentro con Shima, su corazón se aceleró, albergó una pequeña posibilidad al saber que no se había casado, pero su resentimiento aún continuaba.
Llegó la noche, llegó a eso de las 10 (se perdió), bueno, el taxista. Takashima llegó vestido como cualquier persona, traía un ramo de flores y un regalo. Ana lo invitó a pasar y Shima se sentó, le ofreció un vaso de alcohol, pero Shima le dijo que ya no estaba bebiendo, no desde que ella se fue(?). Ana subió, y cuando bajó traía una pequeña niña tomada de la mano. Takashima quedó perplejo, era una pequeña niña de pelo negro, sus rasgos orientales eran evidentes, Shima sonrió.
-¿Aún lo seguirán negando?- Sonreía
-Creo que es evidente, ¿No?-Bajo su mirada.
-Así es. Es igual a mi- (no diremos versión niña, porque se entiende que Shima parece niña xD!).
Shima se acercó a la niña y se arrodilló, ella lo miró y le tocó la cara, sacándole los lentes para jugar con ellos. Ana se dio cuenta que Shima tenía lágrimas.
Este abrazó a la niña con fuerza, susurrando “hija”; Ana se sentó haciendo pucheritos, sin dejar de contemplar aquella escena.
Pasaron un par de horas, Shima no se alejaba de la niña, cenó con ella en brazos, escuchando atentamente a Ana de cómo fue cuando nació y esos dos años. Supongamos que pronto cumplirá 3.
-¿Cuánto tiempo estarán aquí en Santiago?
-Tres días- Dijo tristemente.
-Ya veo-Se levantó de la mesa- Puedes continuar comiendo, iré a ver una cosa a mi habitación- Salió rápidamente.
Pasó un rato y la niña se durmió, Shima buscó la habitación de ella y la acostó, sin dejar de mirarla un buen rato, luego, antes de bajar, sintió a Ana en su habitación, se acercó sin que ella lo notara. Se encontraba parada frente al espejo, una foto de Shima en un borde de este se encontraba pegada, tocó la foto y cerró sus ojos.
-No sirve de nada… no sirve de nada albergar esto- Hiso pucherito.
-Yo aún creo que sí.
Ana abrió sus ojos y Shima la tomó de la cintura, estaba detrás de ella, muy apegado. Ana solo lo miraba a través del espejo. Shima tocó su vientre, luego rodeo aún más su cintura, abrazándola muy fuerte, acercó su boca al oído de ella, respirando fuertemente.
-Y… mi hij…
-Nuestra hija… se quedó dormida… te demoraste mucho, así que vine a ver que te pasaba.
-Es tarde- Le costaba hablar- Será mejor que te vayas.
-Por qué… Por qué no dices mejor… que me quede. Te extrañé tanto Ana, no te imaginas cuanto.
Prometiste llevarme a conocer muchos lugares aquí.
-Y tú prometiste que jamás te alejarías de mí.
-Eso aún lo puedo remediar.
Ana cerró fuertemente sus ojos y Shima pasó sus labios por la oreja de ella, esta inclinó su cabeza y Shima rozó delicadamente sus labios con el cuello de ella. Entre abrió su boca y besó aún más su cuello.
Ana se estremeció y colocó sus manos encima de las de él. Con una de sus manos movió la cabeza de Ana hacia arriba y la besó casi sin tocar sus labios. La dio vuelta y Ana lo besó apasionadamente, por varios minutos. Luego de eso, Ana le sacó la chaqueta y sus lágrimas cayeron.
-Quédate conmigo… aunque sea esta noche.
Takashima volvió a besarla, sacándole la chaqueta que traía encima de su vestido, la sentó en la cama y se sentó abierto en ella; Ana le sacó la polera que traía y poco su pecho desnudo con ambas manos, pasando sus labios.
Había recorrido tantas veces su cuerpo, y a pesar de los años, aún no olvidaba su aroma, su piel, nada de él. Takashima la acostó, tomándola de sus muñecas, levantándolas y sujetándolas fuertemente como si la tuviese presa. Pasó su lengua por el cuello de ella, por entre medio de sus pechos, luego de nuevo por su cuello, bajo su oreja, dejando salir un pequeño gemido.
Las palabras sobraron aquella noche, Shima besó y acarició todo su cuerpo, fue un ardiente encuentro, la pasión que Ana quería desaparecer, Shima la despertaba con un solo beso. Sus labios ardían; Shima con sus grandes manos apretaba fuerte pero a la vez delicadamente las piernas de Ana, mientras entraba en ella, una y otra vez. Ana gemía y apretaba sus dedos en su espalda, sin rasguñarlo, sus labios se perdían dentro del otro, sus lenguas se entrelazaban cada vez con más fuerza y pasión. Shima la penetraba con fuerza, haciéndola gemir entre besos, necesitaba oírla, quería oírla pedir más (lo siento ¬¬U mucho manga).
El staff estaba vuelto loco porque no sabían dónde estaba Takashima. Los miembros lo sabían pero cada uno andaba en lo suyo y no dijeron ni una palabra más que: “¡Está muy bien!”.
La mañana siguiente llegó con rapidez.

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